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domingo, 26 de enero de 2014

APRENDE A TOCAR LA FLAUTA EN UNA SOLA LECCIÓN*

*Modestísimo homenaje al humor del gran Rafael Azcona

El profesor Bigotini, siempre preocupado por aportar nuevos conocimientos y útiles habilidades a la juventud actual, víctima inocente de unos sucesivos y nefastos planes de educación que han sumido a nuestros muchachos en el negro abismo de la drogadicción y la copulación más desenfrenadas, os ofrece hoy de forma completamente altruista y desinteresada, este práctico y brevísimo curso que os facultará no sólo para tocar la flauta a las mil maravillas, sino prácticamente cualquier otro instrumento de viento.
Me hago cargo de la emoción que sentiréis al saberos a punto de añadir a vuestros patéticos curriculum esta divertida y siempre interesante faceta musical. Sabed que no es menor la alegría que nos produce poder contribuir a vuestra formación.

El profesor Gustavson
Seguiremos el infalible método del eminente musicólogo sueco Björn Gustavson, inagotable fuente en la que han bebido tantos virtuosos instrumentistas. En primer lugar, delimitemos el campo de aprendizaje a los ingenios musicales consistentes en un tubo hueco o cavidad equivalente, provistos bien de agujeros, caso de la ocarina, la dulzaina, el chiflo, el pito o la misma flauta (que tomamos como base para la enseñanza), o bien de otros adminículos, pistones en el caso de la trompeta, clavijas, llaves, etcétera, diseñados para ser pulsados con los dedos y a la postre alcanzar idéntica finalidad de obturar agujeros en instrumentos tales como la citada trompeta, trompa, trombón, fagot o saxofón.


Nos limitaremos a tres sencillas reglas:

Primera regla: tapa con los dedos todos los agujeros que tenga el instrumento. En este punto podrías encontrar dos problemas distintos:

a).- que te sobren dedos. No hay que preocuparse por eso. Si te sobran menos de cinco los elevarás elegantemente, como hacen las señoritas finolis cuando sostienen la tacita de té. Si te sobran cinco, es decir, una mano entera, lo más práctico es que la metas en el bolsillo, que así estará calentita y no estorbará.

b).- que te falten dedos. Esto es un poco peor, pero no hay que desesperar: mi consejo en este caso es que llames a un vecino.

Segunda regla: sopla con decisión por el extremo de la flauta (o el instrumento que sea). Si notas que a pesar de tus esfuerzos espiratorios, no se produce el menor sonido, es que has soplado por el extremo equivocado. Prueba a dar la vuelta a la flauta, y verás qué bien.

Tercera regla: mueve los dedos arriba y abajo sucesivamente dejando libres ora unos agujeros, ora otros. De esta manera tan fácil y divertida, obtendrás simpáticos arpegios y hasta alguna escalita si tienes cuidado de ir levantando los dedos ordenadamente.

¿Has visto qué fácil es? Ya sabes tocar la flauta, ladrón. Podrás pasar unas veladas deliciosas. Ahora bien, si pretendes interpretar una melodía que resulte reconocible, como por ejemplo, Paquito el chocolatero, tendrás que ir al conservatorio y aprender música. Francamente, te adelanto que no merece la pena.

Con las grandes fortunas pasa lo mismo que con las salchichas: es mejor no saber cómo se han fabricado.