Translate

domingo, 19 de enero de 2014

VIDA, VEJEZ Y ENTROPÍA. EL PROFESOR SE HACE VIEJO

Gustave Klimt. Las tres edades
¿Recordáis la segunda ley de la termodinámica? Una de las entradas más visitadas del anterior blog trataba de la entropía. Todo sistema tiende al desorden, por lo tanto, la entropía del universo aumenta de manera constante e inexorable.
Recordaréis también que la vida se basa en la transgresión reiterada de la segunda ley. Los seres vivos, desde las bacterias más simples hasta las majestuosas ballenas azules que surcan los mares, hemos apostado por el orden, por mantener estructuras moleculares complejas que son capaces de conservar su intrincada disposición, e incluso de autoreplicarse, creando organismos similares a partir de cadenas de nucleótidos que contienen la información necesaria para producir un nuevo ser.

Desgraciadamente en un universo como el nuestro, gobernado por normas rígidas, nada, ni siquiera la biología, es capaz de sustraerse a las leyes naturales. La segunda ley siempre acaba cumpliéndose. El largo camino hacia la entropía absoluta, hacia el total desorden, hacia la muerte del universo, sigue fatalmente su curso.
Los organismos vivos pasamos por tres etapas a lo largo de nuestra existencia: crecimiento, madurez y declive. Durante las dos primeras, primero incrementamos el orden desarrollando estructuras, y después las mantenemos funcionando a pleno rendimiento durante cierto tiempo. Mientras las estructuras y los tejidos se organizan y se mantienen, consiguen que su entropía neta sea menor que cero. No obstante, a nuestro alrededor la entropía del universo, la tendencia al desorden de cuanto nos rodea, sigue creciendo como siempre ha ocurrido y como siempre seguirá ocurriendo, para satisfacer la segunda ley. Estamos obligados a consumir oxígeno y nutrientes para producir la energía que nos mantiene vivos, y expulsamos al exterior energía en forma de calor, CO2 y diferentes tipos de residuos, lo que da lugar a un incremento neto de la entropía de los alrededores.


Pero esa situación no puede prolongarse indefinidamente. A su tiempo el declive, la vejez, alcanza a todo organismo vivo. De alguna forma nos volvemos incapaces de seguir absorbiendo el orden necesario para mantener la vida. Es entonces cuando aumenta la entropía, cuando aparecen la enfermedad y la muerte.

Los recientes avances de las ciencias biomédicas nos proporcionan cierta información sobre el envejecimiento celular. En las células se produce una acumulación de defectos genómicos en forma de mutaciones o de copias incompletas de la información, que implican desorden, y dificultan el correcto funcionamiento de los procesos imprescindibles para que las células vivan. En los seres vivos, la producción de entropía conduce a la muerte si no se compensa con los adecuados intercambios con el entorno. Comer, beber y respirar, no sólo son actividades necesarias para proporcionar energía al organismo y mantener las funciones vitales, sino también y fundamentalmente, para eliminar la entropía producida por el propio organismo. El CO2, el agua eliminada, y cualquiera otra de las múltiples sustancias de desecho que producimos los seres vivos, podría decirse que son ricas en entropía.


En la última fase de la vida, en la vejez, en nuestro organismo se produce una variación positiva de la entropía. De forma irreversible se alcanza el estado de equilibrio con el universo que conocemos como muerte biológica.
Todos estamos abocados a alcanzar ese estado de equilibrio. La muerte es un fenómeno biológico que constituye una parte imprescindible y sustancial de la vida. Todos y cada uno de nuestros átomos se dispersarán, pasando a formar parte de otras estructuras vivas o no. Finalmente, cuando se produzca la definitiva muerte del universo, todos los átomos de todos los organismos pasados, presentes y futuros, flotarán en un caos cósmico, frío y quién sabe si también eterno. El cero absoluto. La nada… o quizá otra vez el principio.

La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo. Enrique Jardiel Poncela.


Próxima entrega: Hollywood y la edad dorada