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viernes, 12 de septiembre de 2014

LA RESACA. EL MAL DEL DÍA SIGUIENTE

La sensación de malestar que conocemos vulgarmente como resaca es una más de las miserias humanas cotidianas que sufren los bebedores. Su recorrido se remonta hasta la antigüedad, y ya en Isaías 5, 11 puede leerse: ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez! Los síntomas de la resaca dependen de la cantidad y la naturaleza de las bebidas alcohólicas ingeridas, y pueden ir desde un ligero malestar hasta una indisposición severa que incluye náuseas, vómitos, dolor intenso de cabeza, gastralgias, sed, sequedad de boca, mareo, calambres, dolores musculares, temblores y sensación de postración. Otros síntomas como taquicardia o incremento de la presión arterial pueden pasar algo más desapercibidos al sujeto resacoso, siendo acaso los más importantes. En los casos más severos puede afectarse la percepción visual o el área cognitiva, incapacitando para el trabajo a los afectados.


La explicación más sencilla y también más extendida de la resaca es la deprivación del alcohol en una fase precoz; algo así como un síndrome de abstinencia agudo. Por eso muchos remedios populares contra la resaca incluyen paradójicamente cierta cantidad de alcohol. Sin embargo, desde el punto de vista fisiológico intervienen varios factores. Uno de ellos es la aparición en la sangre de acetaldehído, un producto resultante de la metabolización del alcohol por el organismo. Otro factor importante es el contenido en glucosa de las bebidas ingeridas, o más bien la transformación en azúcares que sufren las bebidas alcohólicas durante su metabolización. Por este motivo provocan resacas más severas las bebidas de mayor graduación alcohólica. A igual o parecido contenido calórico, resultan más peligrosas las bebidas oscuras (brandy, güisqui, ron de caña) que las transparentes (ginebra o vodka). Pero no te equivoques pensando que a base de gintonics te librarás de la temida resaca. Si bebes más de la cuenta, aunque se trate de cerveza u otras bebidas de baja graduación, al día siguiente lo pagarás muy caro.


El alcohol inhibe la producción de hormona antidiurética, lo que produce un incremento de la cantidad de orina, con la consiguiente deshidratación que acentúa aun más los síntomas de la resaca. Si bebes alcohol muy deprisa, sin comer o sin diluirlo en bebidas no alcohólicas, tu resaca será monumental. Se ha comprobado que la existencia de algunos factores coadyuvantes como el consumo de tabaco, la música demasiado alta, los destellos luminosos y el deterioro de la calidad y la cantidad de horas de sueño, contribuyen a acrecentar el dolor de cabeza en la resaca del día siguiente.


En cuanto a los remedios, no está claro que los alimentos ricos en azúcar alivien los síntomas de la resaca, pero es cierto que tanto el azúcar como los líquidos en abundancia pueden contribuir a superar la hipoglucemia y la deshidratación, por lo que resultan muy recomendables. Los antiácidos ayudarán a superar las náuseas y los síntomas digestivos. Los antiinflamatorios y los analgésicos contribuirán a aliviar el dolor de cabeza. En cualquier caso, conviene no abusar de los fármacos. No hay resaca que se resista a un buen sofá y al paso de las horas.
 
El profe Bigotini gustosamente seguiría ilustrando a sus innumerables seguidores sobre la resaca y sus remedios más eficaces, pero se disculpa por no seguir adelante. La noche pasada tomó media copita de jerez con un viejo colega mientras discutía abstrusas teorías científicas, y esta mañana se ha levantado con una ligera jaqueca. Me encarga que lo despida y que agradezca al genial Robert Crumb los simpáticos dibujos que acompañan este breve artículo. Ahora tengo que dejar de escribir porque el profe me hace señas de que le molesta hasta el ruido del tecleo. Adiós y cuidadito con las resacas.




Perdonen que no me levante. Epitafio apócrifo de Groucho Marx.