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martes, 14 de abril de 2015

DEMÓCRITO DE ABDERA. EL FILÓSOFO RISUEÑO

La ciudad tracia de Abdera, situada junto a la desembocadura del río Nestos, fue la cuna de Demócrito, su más ilustre ciudadano. Nació en 460 a.C. Conocido sobre todo como filósofo presocrático, a menudo tiende a olvidarse su faceta científica, que fue tanto o más importante. Demócrito brilló también como matemático. Su nombre tiene el significado literal de escogido del pueblo, y en los textos clásicos a menudo se le llama el milesio o el abderita. También se le suele conocer como el filósofo que ríe, acaso porque aparecía sonriente en las representaciones escultóricas antiguas que se han identificado con él. Siguiendo estos modelos, muchos artistas del Renacimiento y el Barroco lo representaron con gesto risueño y actitud festiva.

Fue discípulo aventajado de Leucipo de Mileto, y viajó extensamente por Mesopotamia, Egipto y Persia, lugares obligados en su época para quien quisiera adquirir conocimientos científicos. Demócrito los adquirió en astrología y geometría.
Siguiendo su doctrina, la materia estaba formada por partes indivisibles a las que llamó átomos, convirtiéndose de esta manera en el precursor de la teoría atómica. Se le atribuye el hallazgo de los volúmenes del cono y la pirámide. Como curiosidad diremos que para ciertos autores cristianos, Demócrito fue el primer ateo, pues negó de forma expresa la existencia de los dioses. Para algunos teólogos medievales, renegar de los dioses paganos se interpretó como un signo que le acercaba al cristianismo. Otros sin embargo, manifestaron muchas prevenciones hacia su pensamiento.


Demócrito falleció hacia 370 a.C. Su obra constituye todo un ejemplo para cualquier científico de nuestros días. Su luminosa sonrisa alumbra el camino y bastaría por si sola para justificar el sitio de honor en la Historia al que el abderita se hizo acreedor.

Cuando la gente está de acuerdo conmigo, sospecho que debo estar equivocado. Oscar Wilde.