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domingo, 2 de agosto de 2015

ENRIQUE ANDERSON IMBERT. UN CUENTISTA EN EL EXILIO

A caballo entre el realismo mágico y la fantasía, entre García Márquez y Borges, encontramos a este argentino universal. Enrique Anderson Imbert nació en Córdoba en 1910. Escritor, ensayista, profesor y crítico literario, Anderson dominó sobre todo el relato breve, el cuento, genuina expresión literaria de la imaginación más desbordada. Estudió en Buenos Aires con maestros de la talla de Amado Nervo, Alejandro Korn o Pedro Henríquez Ureña. Enseñó en las universidades argentinas de Cuyo y de Tucumán, hasta que en 1947 fue destituido de su cátedra, perseguido y obligado a exiliarse por el régimen de Juan Domingo Perón. En Estados Unidos enseñó literatura hispánica en la Universidad de Michigan hasta 1965 y en la de Harvard hasta su jubilación en 1980. Sus veinte últimos años se repartieron entre su país de adopción y su patria natal. Sus ensayos sobre historia literaria hispanoamericana constituyen lectura obligada para quienes se interesen por ella. Ya en su edad madura, y sobre todo a partir de su jubilación como docente, Anderson se entregó a la ficción con inusitado fervor, siendo autor de algunos de los mejores relatos breves en lengua española.

En sus facetas de crítico literario e historiador de la literatura, Anderson Imbert se interesó por autores tan emblemáticos y a la vez tan dispares como Rubén Darío, George Bernard Shaw o Domingo Sarmiento, de cuya obra está considerado el principal especialista. Falleció en Buenos aires en el año 2000. Biblioteca Bigotini ofrece hoy a sus fieles seguidores una versión digital de su cuento El fantasma, uno de los más célebres y aplaudidos de los que forman parte de colecciones y antologías del autor. Haced clic en la portada y dejaos atrapar por la mágica prosa de este argentino universal que supo como nadie aportar ese impagable toque surrealista y fantástico que tan bien caracteriza a la literatura hispanoamericana del siglo veinte. Estoy seguro de que pasaréis un rato agradable con su lectura.

La democracia consiste en que llamen a la puerta de madrugada, y estés seguro de que es el lechero. Winston Churchill.