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domingo, 27 de septiembre de 2015

THOMAS HARRIOT, UN SABIO VIAJERO

Nacido en Oxford en 1560, Thomas Harriot fue astrónomo, matemático, etnógrafo y uno de los científicos más importantes de su generación. Estudió en el colegio St. Mary Hall de su ciudad natal, siendo un brillante estudiante, y en 1580, cuando sólo contaba veinte años, llamó la atención de sir Walter Raleigh, influyente personaje al que podríamos calificar como una especie de estrella del rock del siglo dieciséis. Raleigh le tomó como tutor y se apoyó en sus conocimientos tanto en la navegación, como en el diseño de nuevos navíos. Harriot fue un pionero de la observación astronómica a través de telescopios, y como curiosidad, se adelantó unos meses a Galileo en la publicación de mapas de nuestro satélite donde figuraban “mares”, cráteres y otros accidentes lunares.

Sir Walter Raleigh
En matemáticas, se le atribuye la introducción de los signos “<” y “>” para las expresiones menor que y mayor que. Tras sus viajes a América acompañando a su mentor, hay quienes adjudican a Thomas Harriot la introducción del cultivo de la patata en Irlanda y Gran Bretaña.
Viajó al Nuevo Mundo en 1585 con la expedición de Raleigh, y en 1588 publicó un tratado sobre la lengua y las costumbres de los indios algonquinos de las costas de Carolina. Esta obra basta para considerar a Harriot un pionero de los estudios etnográficos. Sus observaciones, rigurosas y por completo libres de los prejuicios culturales y raciales de otros viajeros de su tiempo, le convierten en uno de los más importantes defensores de los indígenas, hasta el punto de ser considerado por muchos como el Bartolomé de las Casas inglés.

Harriot se carteó con Johannes Kepler sobre temas de óptica, y a requerimiento de Raleigh, estudió la fórmula más práctica para apilar balas de cañón en la cubierta de los buques de guerra. De este encargo surgió su teoría sobre el empaque cerrado de esferas, y la semejanza de sus observaciones con la entonces incipiente teoría atómica, tachada de herética por las autoridades de la Iglesia Anglicana, le costó algunos disgustos de los que pudo escabullirse gracias a la influencia de su egregio protector.
En 1607, a raíz de la aparición del Cometa Halley, volvió a centrar su interés en las observaciones astronómicas. Además de sus descripciones de la cara visible de la Luna, fue uno de los primeros que llamaron la atención sobre la existencia de manchas solares y su evolución.


En la última década del siglo XVI nuestro hombre junto a otros científicos como Hues, Dee, Warner y Lower, fue reclutado por el conde Henry Percy que, en su mansión de Syon House, se propuso crear un templo de la ciencia. Desgraciadamente el proyecto se truncó por la implicación del conde en la célebre Conspiración de la pólvora. Harriot fue detenido junto al resto de sus colegas, aunque finalmente pudo probar su inocencia y recobrar la libertad. Falleció en 1621 víctima de un morbo que él atribuyó a su estancia en prisión. No obstante, por la descripción que el mismo Harriot hizo de su enfermedad en varias cartas dirigidas a un médico amigo suyo, cabe interpretar que se trató de un cáncer de piel al que no puede atribuirse un origen contagioso.

Harriot fue el fundador de la Escuela Inglesa de álgebra. Fue también el primer inglés que estudió y tradujo un idioma indígena americano como el algonquino. Fue sobre todo, un gran científico y un hombre adelantado a su tiempo. Desde el blog de Bigotini, queremos expresar nuestro modesto tributo de admiración.

Hoy se cumplen exactamente once años desde que me acusaron de ser un rencoroso.