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sábado, 24 de octubre de 2015

AFANASIEV Y LAS TRADICIONES POPULARES RUSAS

lexandr Nicolaievich Afanasiev fue uno de los más prolíficos escritores rusos, y uno de los más importantes folkloristas europeos del siglo diecinueve. Nacido en Boguchar en 1826, falleció prematuramente en Moscú en 1871. El joven Alexandr, hijo de una familia acomodada, se educó en la universidad moscovita, adoptando el francés como primera lengua tal como era costumbre entre la aristocracia rusa de la época. Su espíritu profundamente nacionalista hizo que muy pronto se sintiera interesado por el folklore y las tradiciones de su país.

Afanasiev, gran admirador de la obra de los hermanos Grim, se propuso la monumental tarea de recopilar las leyendas y las tradiciones fantásticas de la Rusia campesina. Una labor ingente por la extraordinaria riqueza de la cultura popular rusa. Fue fundador de la Russian Geographical Society, y consagró su vida y sus esfuerzos a la antropología cultural, disciplina de la que podemos considerarle aventajado pionero y maestro indiscutible. La obra de Afanasiev ejerció indudable influencia en compositores nacionalistas como Rimsky Korsacov o Stravinsky, que adaptaron musicalmente muchos de sus cuentos y narraciones.


De la extensísima obra de Afanasiev, una colección inmensa de alrededor de seiscientos cuentos populares, Biblioteca Bigotini extrae hoy (haced clic en la portada) el famoso relato de La bruja Baba Yaga, que espero os haga disfrutar durante unos minutos de la magia de su prosa. En la tradición popular rusa, Baba Yaga es la bruja mala por excelencia, la verdadera encarnación del mal. En los pueblos esteparios, donde el cultivo de cereales constituye un elemento esencial de la economía, las jóvenes hermosas amenazadas por brujas, ogros y otros monstruos semejantes, personifican a la doncella de la cosecha nueva, un espíritu ancestral que renace con renovada fuerza cada verano, y que por extensión representa la pujanza de la renovada juventud. Es la Perséfone de la mitología mediterránea, y no existe un solo rincón del ámbito cultural indoeuropeo donde este tipo de narraciones sencillas y apasionantes, no cumplan su misión de transmisión oral de las leyendas. Vivo legado e interminable caudal que no podemos permitirnos el lujo de relegar al olvido.

Un corazón pacífico y feliz hallará un manjar en un rústico puchero y un paraíso en cualquier aldea.