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sábado, 31 de octubre de 2015

DICK POWELL. NUNCA ES DEMASIADO TARDE


Los que peinamos canas (y aquellos a los que no les queda pelo que peinar) recordamos el show de Dick Powell en la prehistórica televisión monocromática y singular del franquismo sesentero. Para entonces el actor había completado su curiosa metamorfosis. En efecto, Powell comenzó en los albores de la década de los treinta como el típico y tópico cantante guapete que ahuecaba la voz y pestañeaba, para rendir la fortaleza de las jovencitas y sus mamás. Esta imagen le permitió convertirse en estrella de la Warner y fenómeno de masas. Hacía entonces papelitos de chico lánguido en películas musicales o de universitario alocado en comedias más o menos insustanciales. Dick Powell popularizó en esa época el personaje de jovenzuelo medio idiota con abrigo de piel, sombrero con el ala aplastada y banjo en ristre. O sea, como una especie de veterano de la tuna de ingeniería, pero en plan yankee doodle. Vamos, una pena.
Pero he aquí que de repente el hombre maduró, se formalizó y se dedicó a hacer buenas películas sorprendiendo a propios y extraños. Cambió el tono de su voz, y hasta puede decirse que le cambió el rostro. Su nueva etapa de actor prestigioso comenzó en 1944 con Historia de un detective, y culminó en 1952 con Cautivos del mal.


En fin, como ya sabéis que en Bigotini somos un poco nostálgicos, os brindamos hoy el enlace para visionar el trailer de Dames (1934), un típico musical made in América de los que hacían las delicias del público en aquellos años. En la película acompañaban a nuestro hombre Joan Blondell y Ruby Keeler. Veréis que Powell tenía la pinta del pequeño Nicolás con sombrero. Haced clic en la imagen y pasadlo bien.https://www.youtube.com/watch?v=vc7csAWH1Ro


Próxima entrega: Loretta Young