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domingo, 18 de octubre de 2015

ROBERT RECORDE, EL APÓSTOL DE LA IGUALDAD

El galés Robert Recorde nació en 1510 en el seno de una familia humilde. Por méritos propios se abrió camino en el ámbito académico, llegando a ser profesor de matemáticas en Oxford y Cambridge, las dos universidades más importantes del país. Compaginó las matemáticas con la medicina, su otra gran pasión. Como médico obtuvo un éxito notable, pues llegó a estar al servicio de Eduardo VI y de la reina María. Recode destacó también como funcionario público, ostentando los cargos de inspector de minas e inspector de la moneda en Irlanda. Fue autor del Grounde of Artes (1541), un completo tratado de aritmética que alcanzó hasta doce reediciones, lo que en su tiempo constituyó todo un record. Lamentablemente, no tuvo difusión fuera de las islas, pues estaba escrito en inglés, en una época en que cualquier libro con vocación de influir en la ciencia continental, utilizaba como vehículo el latín.


Pero por lo que más se recuerda a Robert Recorde, y el detalle que le ha hecho inmortal, es la introducción del signo =, las dos líneas paralelas horizontales, para expresar la igualdad. De ahí el titular que nos hemos permitido en el encabezamiento. Antes de él, la igualdad se expresaba de forma retórica con palabras como aequales o aequantur. En la obra de Recorde el signo aparece mucho más largo de cómo ahora lo utilizamos, pero en cualquier caso, se hizo popular primero en las islas británicas y después en el continente. Otras de sus obras importantes fueron Pathewaie to knowledge (Camino hacia el conocimiento), y sobre todo The castle of knowledge (El castillo del conocimiento).

El que fue probablemente el más insigne matemático británico del siglo XVI, iniciador de la escuela matemática inglesa, murió en 1558, cuando solo contaba cuarenta y ocho años. Falleció en prisión, donde fue a parar por motivos aun no bien aclarados. Pudieron ser de índole política, ideológica o religiosa. Desgraciadamente en su tiempo era fácil caer en desgracia y terminar encerrado en un torreón o incluso decapitado. Desde aquí nuestro modesto recuerdo al gran Robert Recorde, el inventor del signo de la igualdad, que no pudo hallar en vida, ni libertad ni fraternidad.

Para poder ser dueños de la libertad, primero debemos ser esclavos de la justicia. Marco Tulio Cicerón.