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sábado, 30 de enero de 2016

ROBERTO ARLT. BOEDO ANTIGUO Y BUENOS AIRES FANTÁSTICA


Roberto Arlt es uno de esos benditos escritores malditos imprescindibles para entender la literatura contemporánea en lengua española. Nació en Buenos Aires en 1900. Era hijo de un emigrante alemán con el que nunca llegó a entenderse, y de una italiana enamorada de la poesía, que de niño le leía a Dante y a Torquato Tasso. Abandonó la casa paterna sin terminar la escuela elemental, tuvo que ganarse la vida ejerciendo una multitud de oficios, mientras frecuentaba las bibliotecas devorando las novelas de Salgari, Verne, Kipling o Stevenson. Descubrió después a Dostoievski y a Gorki, que le deslumbraron.

Arlt formó parte del grupo Boedo, que tomó su nombre de la célebre zona suburbana rioplatense (San Juan y Boedo antiguo y todo el cielo… susurra el tango). Con gran esfuerzo se labró una reputación como periodista, profesión que le dio de comer durante el resto de su vida. Su primera gran novela, El juguete rabioso, marcó un antes y un después en la literatura argentina. En 1929 publicó Los siete locos, acaso su obra más conseguida. Como periodista cabe destacar su labor como corresponsal en la España prebélica de los años treinta, y sobre todo su columna Aguafuertes porteñas, en la que exhibió un despliegue de humor e ironía, señalando los vicios de la sociedad bonaerense de su tiempo.


La crítica oficial trató mal a Roberto Arlt, reprochándole su escasa formación académica. Falleció muy joven, en 1942, y su talento no fue reconocido por completo hasta los cincuenta, cuando su obra fue revindicada por Jorge Luis Borges, entre otros. Biblioteca Bigotini os ofrece la versión digital de su cuento La extraordinaria historia de dos tuertos, perteneciente a su extensa colección de narraciones breves. Haced clic en la portada y disfrutad de la prodigiosa imaginación y el talento literario de Roberto Arlt, un argentino universal.


San Juan y Boedo antiguo y todo el cielo. Pompeya y más allá la inundación. Tu melena de novia en el recuerdo, y tu nombre flotando en el adiós…