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domingo, 20 de marzo de 2016

RANDOLPH CALDECOTT, EL GRAN ILUSTRADOR VICTORIANO


Nacido en 1846, y fallecido en 1886, Randolph Caldecott fue uno de los más geniales e inspirados ilustradores del XIX, y también uno de los más brillantes precursores del cómic como expresión artística. Poseedor de una técnica depurada, Caldecott supo plasmar como ningún otro artista los tipos populares y las costumbres de su tiempo. Sus temas hunden las raíces en la vieja Inglaterra rural, su paisaje y su paisanaje.
Como ilustrador literario colaboró en muchas publicaciones de la época, siendo pionero en firmar sus trabajos, popularizando las siglas “R.C.” al pie de cada dibujo. Fue probablemente el primer ilustrador que publicó las colecciones de sus dibujos en libros editados con esa precisa finalidad y con apenas texto.


Caldecott plasmó como nadie las fiestas campestres, las cacerías aristocráticas o las jornadas de viaje en diligencia. Su pluma produjo elegantísimas damas, rodeadas en ocasiones de caballeros algo ridículos. En aquellos años la caricatura deformante, el dibujo de clara intención humorística, estaban reservados al ámbito exclusivo de la política. Randoph Caldecott supo agregar pinceladas de comicidad a las situaciones y acontecimientos cotidianos, con lo que inició el camino de crítica social que han caracterizado a las tiras cómicas y a la ilustración humorística de épocas posteriores. La partida de whist, o la aventura del toro y la señorita, son claros ejemplos de una especie de protohistorietas con las que el artista se adelantó a su tiempo.



También fue pionero Caldecott en la ilustración para niños, y más concretamente en los dibujos de animales humanizados, ratas con levita o sapos con chistera, que adornaron sus álbumes destinados al público infantil. En esto se adelantó un siglo a Disney y compañía, de donde puede deducirse acertadamente que todo está inventado. Reproducimos aquí una reducidísima muestra de su extenso trabajo. Ya sabéis que el formato de nuestros modestos artículos debe ser necesariamente breve. Esperamos, no obstante, que estas pinceladas de su talento sirvan como ejemplo del genio artístico que atesoró Randolph Caldecott, uno de los grandes, y acaso de los más desconocidos, maestros y precursores del cómic.