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viernes, 15 de abril de 2016

HOMO HABILIS. EL FABRICANTE DE HERRAMIENTAS


A tenor de los conocimientos actuales, Homo habilis pudo ser la especie que inauguró el género homo, al que pertenecieron varias especies ya extinguidas, y pertenece una todavía existente, la nuestra. Homo habilis surgió y floreció a principios del Pleistoceno, hace entre 2 y 1,5 millones de años. Naturalmente en África. Sus restos fósiles se han hallado en Etiopía, Kenia, Tanzania y Sudáfrica, lugares en los que extendió su hábitat. Era un humano relativamente ligero, oscilando su estatura entre 1,20 y 1,50 m. Sus mandíbulas y su cresta sagital estaban ya mucho menos desarrolladas que las de los australopitecinos. A juzgar por la estructura anterior de su cráneo, su rostro debió poseer una expresión inequívocamente humana.

La capacidad craneana de Homo habilis era también apreciablemente mayor a la de sus ancestros los australopithecus, alcanzando un volumen cerebral cercano a los 800 cc. Algunos detalles del interior de la bóveda craneal indican que muy posiblemente sería capaz de emitir sonidos complejos. Con gran probabilidad los miembros de la especie se comunicaban entre sí por medio del lenguaje. Pero el principal rasgo de H. habilis, nombre que significa hombre habilidoso, es precisamente su capacidad de fabricar utensilios. En sus yacimientos se han encontrado herramientas que han sido indudablemente trabajadas y modificadas. A Homo habilis pertenecen sin ninguna duda las industrias líticas más primitivas. La mayoría de estos útiles son guijarros con un filo cortante improvisado, descantillado en uno de los lados, no descartándose el empleo de otros utensilios de madera u otros materiales que no fosilizan y por lo tanto, no han podido llegar hasta nosotros.


Otro detalle que caracteriza sin lugar a dudas a Homo habilis es su condición de cazador en grupo. Los yacimientos muestran restos de una amplia variedad de animales herbívoros que constituyeron su sustento, junto a otros alimentos vegetales. Todos los indicios hablan en favor de una organización social en grupos familiares orientados a la recolección, la caza o eventualmente la disputa de carroña a los predadores. Se tienen también pruebas de la existencia de refugios sencillos, que generalmente aprovechaban accidentes naturales, en ocasiones modificados mediante la colocación de grandes piedras o acaso de ramas y otros materiales perecederos. En ellos consumían la caza o la carroña obtenida, se defendían de los predadores y se refugiaban de las inclemencias del clima.


Os ofrecemos un abanico de ilustraciones. Algunas presentan a H. habilis notablemente humanizado. Otras no tanto. En cualquier caso podemos afirmar que a falta de otros posibles fósiles aun no conocidos, Homo habilis es cronológicamente el primer representante del género homo, que es como decir del género humano. Por lo que sabemos convivió con otra especie del mismo género: Homo erectus, del que probablemente descendemos, y del que nos ocuparemos en una próxima entrega de nuestra serie evolutiva. Permaneced atentos, porque esto, como veis, se va animando.


Empeñarse en seguir un único camino, es retroceder hacia delante.