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sábado, 11 de junio de 2016

REVISTAS ILUSTRADAS EN EL CAMBIO DE SIGLO


En las últimas décadas del siglo XIX aparecen las primeras publicaciones que de una forma regular (generalmente se trata de semanarios), incorporan dibujos cómicos o satíricos acompañando a los textos. Quizá el más prolífico e inspirado autor de ese tiempo es el británico Cruik, que supo retratar con inusitada mordacidad la sociedad inglesa, ridiculizando tipos populares y situaciones cotidianas. Una de las publicaciones pioneras fue la londinense Punch, cabecera que acoge a diferentes artistas gráficos de los más diversos estilos.


Paralelamente al otro lado del Atlántico, y siempre ciñéndonos al ámbito anglosajón, surgen revistas tan interesantes como Harper's Weekly, donde firman autores de talento como W. A. Rogetz, o sobre todo la célebre Puck de Nueva York, que contó con la colaboración de Zimmerman, un caricaturista genial, a quien dedicaremos una entrega de este serial sobre la historia del comic.



También en la neoyorquina New York Saturday aparecen dibujos de T. H. Nast, uno de los más brillantes dibujantes cómicos de aquellos años. No se libran de la sátira personajes públicos tan relevantes como el presidente Lilncon o hasta el mismísimo Buffalo Bill, que en la transición entre los siglos XIX y XX era en Estados Unidos una especie de ídolo nacional. Charles Nelan, un caricaturista mordaz, puso en solfa la guerra de Cuba de 1898 en que la poderosa armada norteamericana, apoyada en su pujante industria naval, dejó en ridículo a la decadente España finisecular.



En The Daily Graphic triunfó el talento de Bellew, autor de formidables dibujos. En definitiva, las revistas ilustradas conquistaron el favor del público. Muchos de los dibujantes de estas publicaciones satíricas cultivaron también la ilustración literaria, bien en una clave algo más sobria, como en los ejemplos que presentamos abajo, o bien en franco tono humorístico, tal como puede apreciarse en las graciosas ilustraciones de una de las más exitosas ediciones de El club Pickwick de Charles Dickens. Juzguen los lectores por sí mismos, y paladeen la calidad de estos magníficos dibujos.