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sábado, 23 de julio de 2016

ADRIEN MARIE LEGENDRE. SALTOS DE ALEGRÍA


Este parisino nacido en 1752 llegó a ser uno de los matemáticos más reputados de la Europa de su tiempo. De familia acomodada, estudió en el Collège Mazarin, uno de los centros académicos más importantes de Francia. Enseñó matemáticas en la Escuela Militar y en la Normal de París, reemplazó a Laplace en la Academia de Ciencias de Francia, y llegó a ser miembro de la Royal Society británica. Su opinión y su influencia fueron decisivas en la adopción del sistema métrico. En 1831 fue nombrado Oficial de la Legión de Honor.
Adrien Marie Legendre fue todo un coloso de las matemáticas. Entre sus trabajos destacan el minucioso estudio de la trayectoria de los proyectiles que realizó en su etapa de la Escuela Militar, y su método para el estudio de las órbitas de los cometas.

Legendre se adelantó a Gauss en el procedimiento de los mínimos cuadrados, que tiene un sinfín de aplicaciones en estadística, ajuste de curvas o procesamiento de señales. A él corresponde el hallazgo de la transformada de Legendre, usada en mecánica y termodinámica. Consiguió demostrar el último teorema de Fermat para el exponente n = 5 (clic aquí para enlazar con la entrada que le dedicamos). Desarrolló la ley de reciprocidad cuadrática. Se interesó también por la distribución de los números primos. Son notables sus contribuciones a las funciones y las integrales elípticas, y le deben su nombre los célebres polinomios de Legendre, que tienen multitud de aplicaciones en física e ingeniería. Su publicación más conocida es Elementos de geometría, de la que ya en vida de su autor se imprimieron veinte ediciones. Partiendo de la base de los célebres Elementos de Euclides, Legendre construyó un texto moderno en su época, que se ha traducido a todos los idiomas.


Al inicio de la Revolución Francesa, se vio obligado a esconderse durante algún tiempo, en el que fue despojado de su casa y su fortuna personal. Durante este reinado del terror conoció a Margaret Claudine Couhin, que habría de ser su esposa. Tras este periodo, Adrien Marie Legendre recuperó en parte su posición social, y completamente su prestigio como científico, que se acrecentó si cabe en la Francia napoleónica. Apenas nos han llegado retratos suyos que puedan tenerse por auténticos. El que presentamos aquí es más que dudoso, y el que suele encontrase en muchos textos es del todo falso, pues corresponde a Louis Legendre, un político francés contemporáneo suyo. Otro de sus contemporáneos, el escritor Stendhal, parece que no le tenía demasiado aprecio. Cuenta que tras recibir la Legión de Honor, Legendre corrió a contemplar en un espejo la condecoración. Orgulloso, dio un salto de alegría, y como el techo de la estancia era muy bajo, se golpeó la cabeza y el gran científico cayó al suelo medio aturdido. Desde que leyó esta anécdota, el viejo profe Bigotini pone buen cuidado en asegurarse de que el techo está lo bastante alto, cuando quiere dar sus zapatetas y sus dobles saltos mortales.

Sólo los genios somos verdaderamente modestos.