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miércoles, 3 de agosto de 2016

RONALD COLMAN, UNA VOZ Y UN BIGOTE



Este británico de voz aterciopelada tenía una elegancia singular. Ronald Colman se especializó en esos papeles de galán atildado que tanto éxito le proporcionaron en los treinta y los cuarenta. Inglés hasta las entretelas, Colman poseía además una dicción perfecta que le catapultó al triunfo en cuanto el cine cobró voz.
Fue inolvidable su personaje de El prisionero de Zenda, o la interpretación del poeta François Villon en la entretenida Si yo fuera rey. En nuestra entrega de hoy de la Historia del cine os dejamos un enlace para visionar una breve secuencia de una película mítica: Horizontes perdidos, que dirigió para la Columbia, Frank Capra en 1937. Se trata de la secuencia del beso entre Colman y una joven y bellísima Jane Wyatt. Tal como expresa el título del breve video, es un beso realmente asombroso, uno de esos besos que dejan a los espectadores sin aliento, y a los actores prácticamente sin respiración. Haced clic en la carátula y asombraos también vosotros. Ronald Colman estuvo a punto de dejarle a la chica el bigote pegado en los labios. No digo más...



Próxima entrega: el código Hays