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jueves, 29 de septiembre de 2016

TARZÁN Y OTRAS EVASIONES. EL GÉNERO FANTÁSTICO



La primera serie del hombre mono que en los treinta protagonizó el inimitable Johnny Weissmuller, fue sin duda la más exitosa de lo que podría llamarse cine de evasión. Tampoco estuvo nada mal la saga de Flash Gordon con Buster Crabbe al frente. Esta última no llegó a España en su momento, de manera que los aficionados al género hemos tenido que verla en vídeos mucho tiempo después. Sinceramente, esas pelis de Flash Gordon no fueron gran cosa, sin embargo los carteles eran fabulosos, auténticas joyas de coleccionista.
Ahora bien, para película mítica y redonda, sin duda hay que quedarse con la primera King Kong de 1933. Vistos hoy en día, los efectos visuales son ingenuos y primitivos, pero no importa: está el gorila, está el Empire State, los aviones, la isla volcánica con sus negritos salvajes, y está sobre todo la chica impresionante posada sobre la palma de la mano del gigante con la ropa hecha jirones. Es una de esas imágenes que quedan grabadas a fuego en la imaginación de cualquier niño, ya sea pequeño o grande.
Pues si. El género fantástico, que se había inaugurado casi a la vez que el mismo invento del cine, con el Viaje a la luna de Meliés, tuvo en los treinta un auge sin precedentes. Hace poco publicamos una entrada sobre el puritano código Hays y su demoledora influencia en la industria de Hollywood. Hoy os ofrecemos (haced clic en la carátula) la mítica secuencia del desnudo de Maureen O'Sullivan en Tarzán y su compañera, segunda película de la serie, que se filmó en 1934. Los chicos españoles de los sesenta no pudimos verla porque naturalmente la censuraron. Disfrutadla ahora que podéis.

Próxima entrega: El cine de animación