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martes, 1 de noviembre de 2016

JAIME BALMES Y LA APOLOGÍA DEL CRISTIANISMO


Jaime Balmes  era un catalán de Vich nacido en 1810. Estudió en el seminario de su villa natal, pasó luego a Solsona y más tarde a Cervera, se licenció en teología el año 1833, y fue ordenado sacerdote en 1834. Tras obtener el doctorado, se dedicó a la enseñanza de las matemáticas, a la vez que comenzó a colaborar en diferentes publicaciones de carácter religioso como El madrileño Católico, La Civilización o La Paz. A partir de entonces fue adquiriendo gran prestigio en los círculos católicos, no sólo españoles, sino de toda Europa. Se estableció en Madrid, pero realizó frecuentes viajes a París, a Roma y a Bruselas, donde conoció y entabló amistad con Monseñor Pecci, que años después alcanzaría el solio pontificio con el nombre de León XIII.

La filosofía de Balmes es difícilmente encuadrable en una corriente concreta de pensamiento. En todo caso representa una personal visión del universo cargada de sentido común, y siempre desde una óptica cristiana. Puede considerarse a Jaime Balmes como el mejor apologeta del catolicismo de cuantos filósofos han tratado las materias religiosas. El pensamiento de Balmes, que hunde profundamente sus raíces en la herencia intelectual de Santo Tomás de Aquino, ha tenido multitud de seguidores entre los teólogos cristianos de los siglos XIX y XX, si bien muy pocos han alcanzado su altura intelectual. En tiempos recientes, acaso sólo el Papa Ratzinger (Benedicto XVI) podría ser comparable en este sentido al barcelonés. Falleció muy joven, en 1848, cuando sólo contaba 38 años, a consecuencia de una tuberculosis pulmonar. Sus restos reposan en el claustro de la catedral de Vich.


Sus principales obras son El Criterio, Filosofía Fundamental o Filosofía Elemental. También se deben a su pluma una semblanza de Pío IX, que llevaba precisamente ese título, y una especie de autobiografía titulada Vindicación personal, que publicó en 1846 en la revista El Pensamiento de la Nación. Hoy en Biblioteca Bigotini traemos el enlace (hacec clic en la portada) de la versión digital de sus Cartas a un escéptico en materia de religión. Publicada en 1846, se trata del trabajo que quizá resulte más representativo tanto del pensamiento filosófico de Jaime Balmes, como de su intención apologética. Su lectura aprovechará a cristianos y a ateos, no os quepa duda de ello.

Toda cuestión tiene al menos dos puntos de vista: el equivocado y el nuestro.