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domingo, 18 de diciembre de 2016

SAM WOOD, UN DIRECTOR CON OFICIO



Pues efectivamente, Sam Wood era lo que se dice un trabajador infatigable, perfecto conocedor de su oficio. Desde la época muda había hecho de todo en la industria del cine: productor, actor, guionista... sólo le faltaba barrer los estudios, y hasta puede que lo hiciera en alguna ocasión. Wood sabía cómo sacar el mejor partido a cada actor. Obtuvo lo mejor de Valentino y de la Bergman, y tuvo que lidiar con la anarquía caótica de los Marx. En definitiva, un artesano del cine.
Precisamente dirigió la que sin duda es la mejor película de los Marx, y una de las mejores comedias de la historia del cine: Una noche en la ópera. De esta producción de 1935, ofrecemos hoy la celebérrima secuencia del camarote, que en diferentes ocasiones ha sido elegida por votación popular como la más genial de las secuencias cómicas jamás filmadas. Haced clic en la carátula y recordad este gran momento.

Próxima entrega: Cine europeo de entreguerras