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jueves, 11 de mayo de 2017

ANDRÉS BELLO, EL GRAN HUMANISTA AMERICANO


Este caraqueño de nacimiento y chileno de adopción vio la primera luz en 1781, en la capital de lo que entonces se llamaba Capitanía General de Venezuela. Era su nombre completo Andrés de Jesús María y José Bello López. Fue el primogénito de Bartolomé Bello, un prestigioso jurista de aquella Caracas colonial. En 1800, cuando aun era un muchacho de diecinueve años, tuvo la oportunidad de acompañar a los célebres naturalistas Humboldt y Bonpland, en su exploración del Cerro Ávila. Para entonces el joven Andrés era ya un consumado latinista que había traducido al castellano la Eneida de Virgilio. Bello fue nada menos que el maestro de Simón Bolívar, participó activamente en el proceso revolucionario que condujo a la independencia de su patria, y formó parte de la legación diplomática venezolana en Londres, donde residió durante dos décadas.


A partir de 1829 se trasladó a Chile, donde además de impartir su magisterio, llegó a ocupar un escaño en su Senado y redactó el Código Civil chileno, una pieza jurídica extraordinariamente avanzada para su época. Fue también el primer rector de la Universidad de Santiago. La nacionalidad chilena le fue otorgada en 1832 por el Congreso Nacional. Andrés Bello fue con toda probabilidad el principal humanista americano de su generación. Destacó como jurista, pedagogo, historiador, gramático, traductor, filólogo, político y ensayista. Sin embargo, hoy en el blog de Bigotini vamos a destacar su faceta literaria y poética, campo en el que brilló con igual o mayor intensidad. Os ofrecemos el enlace (haced clic en la ilustración) para deleitaros con la lectura de su conocido poema El cóndor y el poeta. Disfrutad de ella y sirva como modesto homenaje al recuerdo del que fue gran americano y gran hombre de su tiempo.

-¿Cómo se dice nariz en inglés?
-Nose.
-¡Vaya, otro que no lo sabe!